Publicado: Marzo 5, 2010
Si el fútbol venezolano tiene historias curiosas, la del partido amistoso entre La Vinotinto y Corea del Norte, no pasará al olvido.
Llegan los coreanos a Caracas sin sus uniformes, toda la equipación se las robaron antes de llegar a Maiquetía, al parecer en el aeropuerto de París.
Ver a los clasificados al Mundial de Suráfrica entrenando en el Brígido Iriarte con uniformes venezolanos fue lo que arrancó con los comentarios entre la fanaticada. La FVF rápidamente atendió como debe ser al equipo invitado y le suministró desde los zapatos hasta uniformes de entrenamiento y la equipación de visitante de La Vinotinto para que los asiáticos pudieran entrenar y prepararse en las mínimas condiciones deseables para el compromiso del miércoles.
Y se dio, se esperaba que llegaran nuevos uniformes pero al menos para el partido en San Felipe no dio tiempo. Al final los “ChinoTintos” como los apodarían en el Diario Líder, tendrían que jugar con uniforme nuestro.
A mediodía del miércoles se enciende la alarma entre los medios que cubrimos el fútbol venezolano. Se conoce que el técnico coreano de repente decido que no van a jugar y punto. La noticia corre como pólvora y se activa la cadena de información entre medios, periodistas y aficionados. Ahora en la era de Twitter la velocidad como corren bolas, rumores e informaciones toman una velocidad vertiginosa gracias a la maravilla de la inmediatez y el tiempo real. Por nuestro Twitter comenzamos a informar apenas conocimos de la situación.
En contacto directo que obtuvimos con fuentes de la FVF, se confirmaba alrededor de la 1 de la tarde que Corea no quería jugar, que su técnico se negaba y permanecían en su concentración en Guama mientras La Vinotinto iba camino al estadio. Y comenzaron las negociaciones. Se dijo de todo, que el DT coreano se negaba a jugar porque hacía mucho calor, porque no tenían sus uniformes, porque no pudieron entrenar lo suficiente, que faltaban cuatro de sus convocados, que el terreno no era el adecuado y así entre otras cosas.
Al final se accedió a que se retrasara un par de horas el partido para evitar un poco el inclemente Sol y fue así cuando se decidió rodar el partido para las 5 de la tarde.
Y comenzó. Muy raro ver jugar a venezolanos contra un grupo de asiáticos vestidos con franelas blancas de La Vinotinto. De paso la información sobre la plantilla coreana estuvo ausente de cuanta página, red, o información oficial emanada de la FVF o de la FIFA pudiera servir para transmitir bajo mínimas condiciones el encuentro. Nadie conocía la plantilla invitada y solo el portero, que conservaba un sueter de su selección, exhibía su nombre en la espalda. De resto nada, todos más iguales que nunca.
Sobre el partido se pueden destacar las ganas que mostraron los nuevos vinotintos, el ímpetu y el hambre que algunos acomodados ya no tienen y que no le ofrecen esa chispa que pudimos ver en este partido. Esa chispa la pusieron Anyelo Peña (con gran confianza e intentando el uno contra uno hasta el cansancio y hasta el penalti que provocó y marcó), Juan García (que fue una bala los minutos que jugó), el hambre de siempre de Alejandro Moreno, la pierna fuerte de Jose Luis Granados, el trabajo sucio de Giácomo Di Giorgi, el crecimiento de Henry Pernía y la claridad y advertencia que lanza a los demás Edder Farías (que mereció su gol), entre otros.
El partido fue un toma y dame donde los mundialistas se veía que no se sentían cómodos y una vinotinto que tocó mucho mejor la pelota que el día anterior y que llegaba con balón dominado y en combinaciones hasta el borde del área del visitante.
Muy negativo que el gol de Corea del Norte llegara apenas en el minuto 7, una vieja costumbre de nuestra Selección de recibir goles sacados del vestuario con exagerada frecuencia y que ponen al equipo a jugar siempre arrancando de atrás
Lo positivo fue que el gol, aunque fue un baño de agua fría en una muy mala salida de Leo Morales, no hizo mella en el equipo que siguió en lo suyo y cada vez fue a más. El gol del empate llegaría en una jugada de penalti dudoso, luego de que Peña insistiera dos veces por el mismo espacio y cayera por segunda vez en el segundo intento, allí el principal del partido no dudó y dio la pena máxima que el mismo Peña cobró con temple engañando al portero visitante.
De destacar la alegría del pueblo de San Felipe, colmando el estadio hasta “la bandera” plenando la capacidad máxima de 12 mil espectadores demostrando que es allí donde se debió haber hecho uno de esos espectaculares estadios que nos dejó la Copa América pero que no logra meter más de 1.500 personas en promedio en todo el año.
Lo bueno: la actitud de Peña y los minutos bien aprovechados por Orozco y Juan García
Lo malo: el problema con las luces del estadio que obligaron a dos tiempos de 40 minutos
Lo feo: la actitud del técnico coreano poniendo en riesgo el evento luego de haberse comprometido
La guinda: la puso Alejandro Moreno, que no solo se tiró un partidazo, sino que fungió como intérprete con el técnico coreano para la negociación que logró que el partido saliera adelante
Con Foto de Noticias24.com